sábado, 31 de marzo de 2018

Todo el mundo puede desaparecer en el desierto

EDEL: Pablo, no hay manera de volver.
PABLO: Hay una barca en medio de todo esto, puedo verla desde aquí.
EDEL: Pero es el desierto, Pablo.
PABLO: Aún así, las barcas son un medio...
EDEL: Uno inútil en este caso, es imposible volver al pasado.
PABLO: Esto es un desierto
EDEL: Es nuestro presente.
PABLO: Se olvidarán de nosotros
EDEL: ¿Quienes?
PABLO: Nuestros amigos. Mi mujer.
EDEL: Ya no tenías mujer, Pablo. Ni amigos.
PABLO: Pero al menos me recordaban, sabían que yo existía. Ayúdame a mover la barca.
EDEL: No puedo. No me interesa.
PABLO: ¿Vas a dejar que todo se pierda?
EDEL: Se va a perder lo que de todas formas se tenía que perder. Al otro lado del desierto, en alguna parte hay un oasis. Eso es lo que voy a buscar. No una barca que me lleve al pasado, no a un sitio donde nadie me espera.
PABLO: ¿Cómo sabes que nadie te espera?
EDEL: Cuando alguien te espera se nota, lo sientes en el aire que entra y se acumula en medio del pecho.
PABLO: Yo no quería que me olvidaran.
EDEL: Siempre te dije que te cuidaras de pensar esas cosas.
PABLO: Lo sé.
EDEL: Sería por un rato.
PABLO: Lo sé, pero se sentía bien.
EDEL: Es pasajero, las personas hacen esas cosas a veces, te hacen sentir inolvidable.
PABLO: (Sin reparar en las respuestas de Edel) ¿Qué no era esa mi barca?
EDEL: Sí
PABLO: Comienzo a recordar.
EDEL: No tienes que...
PABLO: Cuando llegamos aquí, la barca ya estaba casi vacía, sólo éramos tu y yo.
EDEL: Todos tenían diferentes...
PABLO: Caminos que caminar. Me fueron olvidando antes de que pudiera darme cuenta.
EDEL: No te han olvidado.
PABLO: ¿Y por qué no llegaron hasta aquí?
EDEL: Porque se quedan quienes se tienen que quedar.
PABLO: ...Tengo sed.
EDEL: Tranquilo, toma un poco que todavía queda.
PABLO: ¿Y si no encontramos nunca el oasis?
EDEL: Dará igual. Nadie más que tú y yo lo sabíamos.
PABLO: ¿Hay agua en el oasis?
EDEL: Mucha, al parecer...


No voy a herirte

No voy a herirte aunque quisiera. No voy a herirte aunque podría.  Todas esas balas de miedo, me las voy a sacar una a una del cuerpo.  No v...